viernes, 28 de enero de 2011

Entrevista a Daniel Filmus: “Este va a ser el año de kirchnerismo en la Capital"




28/01/2011


Como los ministros Amado Boudou y Carlos Tomada, el senador pretende gobernar la ciudad. Su propuesta frentista y su crítica al macrismo.
Este año, Daniel Filmus recibió el 2011 y pasó las primeras semanas de enero junto a su familia en las apacibles arenas de Valeria del Mar. Sin embargo, el senador nacional había estado casi ocho años sin tomarse vacaciones. “Había tenido tres años muy duros al frente de la Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. Y después vinieron los cuatro años y medio en el gabinete de Néstor Kirchner. Como imaginarán, las vacaciones no existían en la agenda del ex presidente”, explica Filmus, uno de los tres aspirantes a jefe de Gobierno porteño que pujan dentro del kirchnerismo.
La misión no es simple: la Capital Federal siempre fue un distrito refractario a las fuerzas políticas de raigambre peronista. Pero el senador, que ya hizo un intento en las elecciones de 2007, se tiene fe. “Estoy seguro que este va a ser el año del kirchnerismo en la ciudad”, afirma Filmus que, por ahora, debe compartir sus esperanzas con los otros dos precandidatos K: los ministros de Economía, Amado Boudou, y de Trabajo, Carlos Tomada.

–¿Es conveniente una tríada de aspirantes por el oficialismo en la ciudad?
–Es muy sano. No hay nada mejor que se planteen distintos perfiles. Además, en la ciudad no es problemático porque justo las tres figuras que tenemos la vocación de ser jefe de Gobierno poseemos una trayectoria y estamos muy alineados en la defensa del proyecto de Néstor y Cristina. Los tres vamos a priorizar eso por encima de cualquier interés personal o matiz político que haya entre nosotros. Eso está muy claro, lo hemos hablado.

–¿Qué opinión le merecen Boudou y Tomada como candidatos?
–Son dos muy buenos ministros. Ahora, qué perfil particular presenta cada uno en las elecciones, hay que preguntárselo a ellos. Con Tomada me une una historia de larga militancia en el peronismo porteño. Tanto con él, como con Boudou, el clima es de mucho respeto, más allá de que a veces segundas o terceras líneas se ponen nerviosas y quieren enfatizar más lo que separa que lo que nos une. De todos modos, es tan fuerte la unidad en torno al proyecto nacional que no tiene mucho sentido enfatizar las diferencias.

–Sin embargo, de seguir firmes las tres candidaturas, en algún momento tendrán que empezar a marcarse esas diferencias.
–Si no hay una decisión por consenso y vamos a internas abiertas, o si no hay una elección muy fuerte de Cristina Fernández, seguramente aparecerán los matices.

–Las encuestas marcan una caída en la intención de voto del macrismo, pero igual ese partido sigue al frente. Sin embargo, usted se viene mostrando muy optimista?
–Porque estamos seguros que este puede ser el año del kirchnerismo en la ciudad. Que haya tres candidaturas quizás tenga que ver con que existe una posibilidad cierta y real. En mi caso particular, lo pienso a través de la conformación de un frente.

–¿A qué responde esa propuesta frentista?
–A que en un distrito donde se necesita el 50 por ciento más un voto para ganar una elección, pienso que eso no se puede lograr sólo con el kirchnerismo. En cambio, desde la base del peronismo y el Frente para la Victoria, que agrupa a muchas otras fuerzas, se pueden sumar otros sectores: progresistas, nacionales y populares, de izquierda, incluso del radicalismo y de Proyecto Sur, que están dialogando con nosotros. Todos ven la posibilidad de construir un gobierno local que, siguiendo las líneas que marca el nacional, tenga pluralismo en su formación y realmente pueda resumir el interés de los porteños en mejorar su calidad de vida.

–¿A pesar de que las urnas de la ciudad siempre le fueron esquivas al peronismo?
–A diferencia de otros distritos, que son tradicionalmente de una fuerza política, el electorado porteño decide para cada elección y momento. En 2007, perdimos con el Pro las elecciones para jefe de Gobierno pero le ganamos la de senadores. Además, si se ve la gestión de (Mauricio) Macri, o la ciudad no estaba tan mal como él decía, o ha fracasado por completo, porque no cambió nada. No hubo ninguna transformación.

–Aunque un sector importante del electorado sigue coincidiendo con Macri.
–La principal tarea de un político es comprender lo que piensa la gente. Va a haber un sector, con el cual hay que debatir, que va a creer, por ejemplo, que son positivas las políticas que Macri expresó respecto de la exclusión de migrantes y la discriminación hacia quienes vienen del interior. Ahora, cuando vas a los datos, ves que en 1947 la ciudad tenía tres millones de habitantes y que el censo de 2010 registró dos millones novecientos mil, o sea, menos que hace 60 años. Y que respecto de 2001, la población creció en sesenta mil personas, es decir, seis mil por año. Entonces, no es que millones de personas vengan desaforadamente a la ciudad, sino que faltan políticas públicas. No hay otra explicación.

–¿Y cómo se interpela a esos vecinos identificados con el mensaje xenófobo de Macri?
–Muchos creen que la discriminación y la exclusión es la solución y, en realidad, no ven que ante los procesos irreversibles lo que hay que hacer es tener políticas. Apenas sucedió lo del parque Indoamericano, Macri apuntó contra los bolivianos y los paraguayos, dijo que nos estaban invadiendo y pidió cambiar la ley de inmigración. Cristina, en cambio, dijo que la Argentina no iba a entrar en la lista de países que discriminan a los migrantes. Hay líderes que siguen lo peor del sentido común y hay dirigentes que guían a la opinión pública, buscando lo mejor que tenemos. Y lo mejor que tenemos los argentinos es que somos solidarios.

–Saliendo de la ciudad. ¿Cristina será la candidata del oficialismo?
–Está claro que todos queremos que lo sea. Pero también está claro que quien tiene que tomar esa decisión es ella. Nosotros aspiramos, deseamos y, cuando podemos, le decimos que nuestro sentimiento e inteligencia están puestos en apoyarla en la candidatura para continuar y profundizar el proceso.

Fuente: Revista Veintitrés

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